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Vuelta a empezar…

Me desperté otra vez tristona, y siempre por la misma razón….

No entiendo porqué me resulta tan fácil volver a caer, o dicho de otra manera, porqué me resulta tan difícil resistirme a él, a la idea que sigue rondandome la cabeza, inexplicable , pero a la vez tan real y sincera.

Pocas cosas las tengo tan claras y con la convicción de que es lo mejor para mi.

Pero y si soy yo misma la que me creo mi propia mentira, ante eso es complicado luchar.

Será que se acerca el momento de volverlo a ver frente a mi, y me aterra la idea, lo reconozco.

Lo sencillo que sería poderlo olvidar, al igual que las palabras en un libro a la intemperie, cuyas letras se diluyen con la lluvia y se borran con la luz del sol…

Bueno, me voy a dormir, que noto que es lo que me hace falta ¬¬.

Una larga madrugada…

Siempre lo mismo… es la misma excusa que veces pasadas, el velo tras el cual mis intenciones oculto, pero que me carcome a la mañ siguiente las dudas y el remordimiento, el vacío que siento.

Nada consigue expandirse en mi lo suficiente para enmascararlo, solo lo disimula fugazmente. Tal vez sea eso en lo único que deba pensar, en lo momentáneo, en el ahora y dejar para los demás el futuro, pues se me ha pasado por la cabeza que un futuro sin él en mi vida quizás no tenga la lógica que debería o sentido, o como se diga.

Seguramente sean los desvaríos de una lunática enamorada o tal vez solo de una lunática o solo los pensamientos de una persona que desea vivir intensamente, sentirlo todo hasta llegar a los limites de la cordura y poder gritarlo de aquí a los fines del universo que todos tenemos lo mismo, que somos capaces del amor mas puro y profundo, como de los horrores más indescriptibles.

Yo he elegido, amar sin razones, amar sin contemplaciones, amar sin porques, amar sin resquemores…..

¿Que has elegido tu?

Obsesión

El amor, o más bien, la atracción es una obsesión, más aun, como una droga.

Puesto que cuando te alcanza ese sentimiento la única necesidad que tienes es verlo, desde que te levantas, tu único objetivo es verlo una vez más, aunque sea por un minuto.

Terminas con esa misma canción en la cabeza, inundándolo todo a tu alrededor; necesito verlo, quiero verlo, me muero por verlo.

Y cuando por fin te encuentras con él, te embarga la emoción, se exaltan tus sentidos, se te nubla la razón, hasta que pasado el momento del “subidon”, vuelves a la oscura realidad y una vez más te recriminas y sermoneas por esa necesidad que te anula…

Lagrimas en mi almohada.

Tantas lagrimas derramadas a lo largo de estos meses .

Y tantas preguntas sin responder.

Me importas y ni siquiera se porque. ¿Que tienes que me ha roto el alma?

Cuantos días más tienen que pasar para que te des cuenta de que digo la verdad.

Que sin ti cada día es el peor de los infiernos.

Que sin ti cada respiración no tiene oxigeno.

Que sin ti no tiene sentido levantarse cada mañana.

Que sin ti no corre la sangre por mis venas.

Que sin ti cada palabra que escucho no tiene sentido.

Que sin ti las noches no terminan.

Que sin ti no existe el color de las cosas.

Que sin ti la música no llega a mis oídos.

Que sin ti el miedo me recorre.

Que sin ti nada existe.

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